Tienes 9 años.
Vives en una casa vieja con tu mamá.
Ella trabaja mucho y casi siempre estás solo después de la escuela.
Hay una puerta en el pasillo del segundo piso.
Siempre está cerrada con candado.
Mamá dice: “Es del dueño anterior. No toques”.
Pero últimamente pasa algo raro:
- Golpes suaves: toc… toc toc… solo cuando estás solo.
- Migajas de galleta de canela en el piso (tú no comes eso).
- Una noche viste luz tenue debajo de la puerta… y luego nada.
Hoy mamá llega muy tarde. Estás solo en casa.
¿Qué haces?
[[Observar la puerta sin tocar nada]]
[[Intentar abrir la puerta con una horquilla]]
[[Ignorarlo e irte a tu cuarto]]Te sientas en el piso del pasillo, frente a la puerta cerrada.
No tocas nada. Solo miras y esperas.
Pasan 20 minutos.
De repente: toc… toc toc… (3 golpes, pausa, 2 golpes).
Los golpes paran.
Miras el piso: hay migajas nuevas de galleta de canela.
Justo al lado de la puerta.
También ves un cabello largo y negro pegado en el marco.
Tu mamá es rubia. Este cabello no es de ella.
¿Qué haces ahora?
[[Poner el celular grabando sonido frente a la puerta]]
[[Buscar en internet cómo abrir un candado viejo sin llave]]
[[Volver al Start y probar otra cosa|Start]]Buscas una horquilla en el baño de mamá.
La enderezas un poco y la metes en el candado viejo.
Después de unos minutos de moverla... ¡clic!
La puerta se abre un poquito.
Adentro está oscuro, pero ves una silueta sentada de espaldas.
¡Una persona!
Te quedas helado... pero cuando empujas más la puerta, la silueta no se mueve.
Es un maniquí viejo con peluca negra larga.
En la mano del maniquí hay una foto.
La foto es tuya... de cuando eras bebé.
Nunca habías visto esa foto.
¿Qué haces?
[[Entrar al cuarto y buscar más cosas]]
[[Cerrar la puerta rápido y fingir que no viste nada]]
[[Volver al Start y probar otra cosa|Start]]Decides no hacer nada raro.
Bajas las escaleras, vas a tu cuarto y cierras la puerta.
Te sientas en la cama con tu tablet o un libro.
Intentas concentrarte… pero después de unos minutos:
Escuchas un ruido suave en el pasillo.
Como si alguien arrastrara los pies muy despacio.
Luego… silencio.
De repente, la puerta de tu cuarto se mueve un poquito sola.
Solo un centímetro.
No hay viento. Las ventanas están cerradas.
Miras fijamente la puerta entreabierta.
¿Qué haces?
[[Ir a ver qué pasa en el pasillo]]
[[Cerrar la puerta con llave (si tienes) y quedarte quieto]]
[[Volver al Start y probar otra cosa|Start]]Pones tu celular en modo grabación de voz.
Lo dejas frente a la puerta cerrada durante 10 minutos.
Luego paras la grabación y reproduces el audio con auriculares.
Al principio solo oyes el silencio de la casa...
pero a los 2 minutos y 14 segundos:
una voz muy bajita, casi un susurro, dice tu nombre completo.
Luego añade: "No le digas a ella... por favor".
La voz suena triste. No parece de mamá.
No hay nadie más en la casa.
Te quedas pensando.
El corazón te late fuerte.
¿Qué haces ahora?
[[Buscar en las cosas de mamá (fotos, cartas, etc.)]]
[[Ir a tocar la puerta y decir "quién eres"]]
[[Volver al Start y probar otra cosa|Start]]Empujas la puerta despacio y entras al cuarto oscuro.
El aire huele a polvo y a algo viejo.
Enciendes la linterna del celular.
El cuarto está casi vacío: solo cajas rotas, un colchón viejo y un espejo grande apoyado contra la pared.
Te acercas al espejo.
Te miras fijamente.
Por un segundo... tu reflejo parpadea diferente a ti.
Tú estás quieto, pero el reflejo mueve la cabeza un poquito, como si te saludara.
Luego todo vuelve a la normalidad.
El reflejo hace exactamente lo que tú haces.
Sales del cuarto. Cierras la puerta.
Vuelves a poner el candado.
No sabes si fue real... o solo tu imaginación porque estabas muy nervioso.
Pero desde esa noche, cada vez que pasas por el espejo del pasillo, miras rápido para no ver nada raro.
Fin.
[[Jugar de nuevo|Start]]Cierras la puerta con mucho cuidado para que no haga ruido.
Vuelves a poner el candado como estaba.
Bajas corriendo a tu cuarto y te metes en la cama.
Piensas: "Todo esto es demasiado raro... quizás me estoy imaginando cosas".
Pero al día siguiente, cuando mamá llega muy cansada del trabajo, te mira raro y dice:
"¿Encontraste algo interesante ayer?"
Te quedas callado.
Ella sonríe un poco triste y te abraza.
"Lo siento... puse un maniquí viejo con una peluca y una foto tuya para que tuvieras algo que investigar.
Quería que te sintieras como detective... porque sé que estás muy solo aquí.
Los golpes eran un altavoz chiquito con timer.
Las migajas las puse yo para que pareciera real.
Pero se me fue de las manos. Perdóname."
Te sientes un poco enojado... pero también aliviado.
Al final, hablas con mamá y le dices que prefieres misterios de verdad, no trucos.
Fin.
[[Jugar de nuevo|Start]]Vas al cuarto de mamá con cuidado.
Abres el cajón de la mesita de noche donde guarda cosas viejas.
Encuentras una caja pequeña con fotos antiguas.
Entre ellas hay una foto tuya de bebé… la misma que viste en el maniquí.
También hay una carta doblada, escrita a mano.
Dice:
"Lo siento mucho. Tuve que irme. No podía quedarme. Cuídalo bien.
Te quiero siempre.
– Tu hermana"
Tu mamá nunca te habló de una hermana.
De repente entiendes:
la persona que está en el cuarto cerrado… podría ser ella.
Alguien que se escondió porque no tenía dónde ir.
El corazón te late muy fuerte.
¿Qué decides hacer?
[[Ir a la puerta y decir: "Sé quién eres. Puedes salir"]]
[[Esperar a que mamá llegue y contarle todo]]
[[No hacer nada y fingir que no encontraste nada]]Subes las escaleras despacio.
Te paras frente a la puerta cerrada.
Respiras hondo y dices en voz baja pero clara:
"Sé quién eres... Puedes salir. No le diré a nadie si no quieres."
Silencio total por unos segundos.
Luego escuchas un clic suave.
La puerta se abre muy despacio.
Adentro hay una mujer joven, delgada, con cabello largo negro.
Se ve cansada y asustada.
Te mira y dice casi en un susurro:
"Gracias... No quería asustarte. Solo... no tenía a dónde ir."
Te das cuenta: es tu tía. La hermana de mamá que desapareció hace años.
Ella te explica que mamá la dejó quedarse en secreto porque no tenía casa ni dinero.
Los golpes eran su forma de pedir comida sin que tú supieras.
Las migajas... se le caían a veces.
Ahora sabes la verdad.
Fin.
[[Jugar de nuevo|Start]]Decides guardar la carta y las fotos en su lugar.
Cierras el cajón sin hacer ruido.
Bajas a tu cuarto y te sientas a pensar.
Al día siguiente investigas más tranquilo:
- Los golpes suaves son las tuberías viejas de la casa. Cambian de sonido según la hora y el agua que corre en la calle.
- Las migajas de galleta... las comes tú mismo cuando caminas dormido (has tenido episodios leves antes).
- La luz debajo de la puerta era el farol de la calle que entra justo a esa hora por el hueco.
- La foto del maniquí... la sacaste tú hace meses de un álbum y la olvidaste ahí.
Todo era real... pero no había misterio sobrenatural.
Solo tu mente conectando puntos porque estás mucho solo y te gusta inventar historias.
Antes de dormir, escribes en tu cuaderno con tu letra:
"Me gusta fingir que hay misterios. Así la casa no se siente tan vacía."
Tal vez mañana le cuentes algo a mamá. O tal vez no.
Por ahora, te sientes un poco menos solo... porque resolviste el caso tú solo.
Fin.
[[Jugar de nuevo|Start]]